Afirma que «por primera vez en la historia de la virología se observa la entrada de un nuevo coronavirus, de un tipo ya conocido, en la población humana».

Tras haber provocado ya casi 270.000 muertes en todo el mundo, el coronavirus puede «quedarse con nosotros para siempre», opinó Alexánder Gorbalenya, profesor de la facultad de bioingeniería y bioinformática en la Universidad Estatal de Moscú y del centro médico de la Universidad de Leiden (Países Bajos), en una entrevista con RIA Novosti, en la que destacó que no podemos controlar su propagación.

El científico, quien lideró un grupo de especialistas que analizaron los genomas del nuevo virus y ayudaron a clasificarlo, afirmó que el SARS-CoV-2 «es menos patógeno» en comparación con otros coronavirus, como el SARS-CoV o el MERS-CoV, pero es más contagioso. «Esto impide contener la propagación de la infección por medio de un confinamiento flexible», indicó.

En el contexto de las diferencias entre los virus SARS-CoV y SARS-CoV-2, Gorbalenya las comparó con la que existe entre dos humanos, que al pertenecer a la especie Homo sapiens «pueden ser parecidos o diferentes por fuera», pero son «muy cercanos» a nivel genético.

El investigador destacó que generalmente los coronavirus coexisten con los representantes de una determinada especie, pero «con cierta regularidad —a escala de la evolución biológica— ‘saltan’ a los representantes de otra especie» y todavía se desconoce qué provocó este paso en el nuevo coronavirus. «Se puede creer que una serie de factores contribuye a esto, entre ellos el cambio del genoma viral, la proximidad física de los representantes de la ‘vieja’ y ‘nueva’ especies de portadores, el tamaño y la densidad de sus poblaciones […], así como la combinación de factores aleatorios y las regularidades de la reproducción del virus», dijo.

El científico reiteró que «por primera vez en la historia de la virología, de 100 años, se observa la entrada de un nuevo coronavirus, de un tipo ya conocido, en la población humana«. Al mismo tiempo, Gorbalenya aclaró que la epidemia causada por el SARS-CoV hace 17 años fue «la primera interacción» de este tipo de virus con los humanos, pero en aquel entonces se logró bloquear la propagación y el número total de infectados no superó los 10.000 casos, cifra muy pequeña en comparación con la población del planeta.

Una posible circulación sostenible del coronavirus

«Aparentemente, el SARS-CoV-2 se quedará con nosotros para siempre«, opinó el investigador, explicando que «no controlamos su propagación en nuestro planeta». Según sus declaraciones, todavía se dsconoce el número exacto de personas infectadas, que se encuentran «en casi todos los rincones» del mundo. En estas condiciones, en los países con un sistema de asistencia médica segura se puede frenar la propagación a través del confinamiento, mientras que en otras regiones «la epidemia probablemente continúe sin una demora significativa y puede llevar a una circulación sostenible del SARS-CoV-2″, declaró.

En ese contexto, sugirió que un proceso similiar ha ocurrido con otros coronavirus y afirmó que «este paralelo ofrece la esperanza» de que, incluso si el SARS-CoV-2 se convierte en un nuevo virus que circula constantemente, la patogenicidad de sus infecciones «cambiará y no será mayor» que la de otros de ese tipo.

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