El Instituto Noruego de Salud Pública cuestionó si la dosis debe ser empleada en personas muy mayores y con enfermedades terminales.

Noruega ha registrado un total de 29 muertes entre personas mayores de 75 años que recibieron la primera dosis de la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer, generando dudas sobre qué grupos poblacionales deben incluirse en los programas de vacunación.

La última cifra suma seis al número de muertes conocidas en Noruega y también redujo la edad (80 años) del grupo que se creía estaba siendo afectado.

Hasta el viernes, la dosis de Pfizer y BioNTech era la única vacuna disponible en Noruega, y «todas las muertes están, por lo tanto, relacionadas con esta vacuna», informó la Agencia Noruega de Medicamentos a Bloomberg este sábado.

«Hay 13 muertes que han sido evaluadas y estamos al tanto de otras 16 muertes que se están estudiando actualmente», agregó. Todas las muertes reportadas estaban relacionadas con «personas mayores con trastornos básicos graves», señaló.

«La mayoría de las personas han experimentado los efectos secundarios esperados de la vacuna, como náuseas y vómitos, fiebre, reacciones locales en el lugar de la inyección y empeoramiento de su afección subyacente», detalló la dependencia.

Efectos secundarios

La experiencia de Noruega ha llevado al país a sugerir que las vacunas anti-COVID pueden ser demasiado riesgosas para las personas muy mayores y con enfermedades terminales, la declaración más cautelosa de una autoridad sanitaria europea a medida que los países evalúan los efectos secundarios en el mundo real de las primeras inyecciones que fueron aprobadas para combatir la pandemia.

El Instituto Noruego de Salud Pública juzgó que “para aquellos con la fragilidad más severa, incluso los efectos secundarios relativamente leves de la vacuna pueden tener graves consecuencias. Para aquellos que tienen un período de vida restante muy corto de todos modos, el beneficio puede ser marginal o irrelevante«.

Pfizer y BioNTech están trabajando con el regulador noruego para investigar las muertes en Noruega, indicó la farmacéutica estadounidense en un comunicado enviado por correo electrónico. La agencia descubrió que «el número de incidentes hasta ahora no es alarmante y está en línea con las expectativas«, dijo Pfizer.

«Somos conscientes de que también se han reportado muertes en otros países, pero aún no tenemos todos los detalles de esto», comentó la agencia de medicamentos de Noruega. «También hay diferencias entre países en cuanto a quién tiene prioridad para la vacunación, y esto también podría afectar la notificación de efectos secundarios, incluida la muerte».

«La Agencia Noruega de Medicamentos ha comunicado, antes de la vacunación, que al inyectar a los más viejos y enfermos, se espera que las muertes ocurran en un contexto relacionado con el tiempo con la inoculación. Esto no significa que exista un vínculo causal entre la vacunación y la muerte. También, en relación con las muertes reportadas, informamos que es posible que los efectos secundarios comunes y conocidos de las dosis hayan sido un factor que contribuyó a un curso grave o un desenlace fatal», abundó el organismo.

La recomendación de Noruega no significa que las personas más jóvenes y saludables deban evitar ser inoculadas, pero es una indicación temprana de lo que se debe observar cuando los países comiencen a emitir informes de monitoreo de seguridad sobre las vacunas.

Emer Cooke, el nuevo director de la Agencia Europea de Medicamentos, ha dicho que el seguimiento de la seguridad de las vacunas contra el virus SARS-CoV-2, especialmente aquellas que se basan en tecnologías novedosas como el ARN mensajero, sería uno de los mayores desafíos una vez que estas se implementen de manera masiva.

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