El pasado 27 de  tuvo lugar el eclipse más largo de lo que llevamos de siglo XXI, con una duración de alrededor de una hora y cuarenta y tres minutos, conocido como “Luna de sangre”, un fenómeno astronómico no muy usual.

Durante el eclipse, la Tierra se interpuso entre el Sol y la Luna, generando un cono de sombra que provocó que nuestro satélite se viera rojo, coincidiendo, además, con el acercamiento máximo del planeta Marte a nuestra Tierra.

Y a pesar de los agoreros del apocalipsis, el fin del mundo no ha llegado tampoco con esta “Luna de sangre”. Sin embargo, es cuanto menos curioso resaltar la relación que dicho fenómeno natural guarda con las profecías bíblicas y ha sido el responsable de teorías bastante conspirativas.

Por ejemplo, la Luna de Sangre es profetizada por la Biblia en el Libro de Joel 2:35, que dice: “El Sol se convertirá en tinieblas, y la Luna en sangre, antes de que venga el gran y terrible día del Señor”. No es la única cita en este sentido; en Hechos 2:20, leemos una prácticamente igual:

“El Sol se convertirá en tinieblas, y la Luna en sangre, antes que venga el gran y notable día del Señor”.

Y en el Apocalipsis 6:12 se afirma: “Y vi cuando él (el cordero) abrió el sexto sello, y he aquí que hubo un gran terremoto, y el sol se volvió negro como cilicio (hecho) de cerda, y la luna se volvió como sangre”. Esto ha llevado a numerosos predicadores a ver un peligro cuando se avecinaba el eclipse, o incluso la Parusía o segunda venida de Cristo.

El pastor estadounidense Paul Begley dijo al diario británico Daily Express: “Vaya a esta señal profética, vea la era en que estamos, vea lo que la Biblia dice en Hechos Capítulo 2: 16-21 y reconozca la realización de lo que estoy profetizando para usted, la venida del Señor será pronto”.

No obstante, matizó: “No creo que sea el 27 de julio. Yo repito, el 27 de julio no es el fin del mundo, pero los eventos que están ocurriendo están siendo profetizados para vosotros, no sólo del mundo del Señor, no sólo de las voces proféticas de los vigilantes modernos de hoy, sino también proféticamente siendo revelado a vosotros en los cielos”. 

Begley, muy popular en Youtube, fue apoyado también por otro pastor, Irvin Baxter, que también recurrió a las Escrituras para vaticinar que la Luna de Sangre es un “signo profético del fin del mundo”.

Por el contrario, los científicos han insistido en que el fenómeno es completamente natural. Desde tiempos inmemoriales los eclipses –solares y lunares– han tenido muy mala prensa. Los mayas creían que traían consigo guerras, pues consideraban que la Luna pretendía devorar al Sol y robar su luz y su energía. La mitología china afirmaba que cuando sucedía un eclipse era porque un dragón trataba de tragarse al astro rey.

Por ello, las gentes lanzaban fuegos artificiales y golpeaban los gongs para asustar a la criatura cuando se acerca el fenómeno. Una tradición que se conserva en algunas zonas. En Mesopotamia, se colocaba a un sustituto del rey para que resistiera los ataques directos de los siete demonios que se producían –creían– durante el fenómeno. En la mitología nórdica, un monstruo con forma de lobo de nombre Managarmr –también Hati–, el Cazador de la Luna, se tragaba nuestro satélite –Máni– durante el eclipse y manchaba los cielos con sangre durante el Ragnarök, la batalla del fin del mundo.

EL PUEBLO HEBREO 

En los últimos años se han producido cuatro eclipses –tétradas– o Lunas de Sangre que han coincidido con fiestas judías, algo realmente excepcional. La primera fue el 15 de abril de 2014, coincidiendo con la Pascua judía; la segunda el 8 de octubre del mismo año, coincidiendo con la fiesta de los Tabernáculos; la tercera el 4 de abril de 2015, coincidiendo nuevamente con la Pascua, y la cuarta Luna roja el 27 de septiembre de 2015, coincidiendo una vez más con la fiesta de los tabernáculos.

Además, en medio de las cuatro Lunas de Sangre se produjo un eclipse solar que se correspondió con el inicio del año judío, día 29 de Adar –el 20 de marzo de 2015–.

Estos fenómenos han coincidido con el levantamiento del Daesh –el ISIS–, el acuerdo nuclear con Irán y la guerra de Israel con Hamás.

Además, lunas rojas tétradas coincidieron con la expulsión de los judíos de España en 1492, y en 1948, cuando éstos volvieron a la Tierra prometida y se refundó el Estado de Israel en Palestina, y también con la guerra de los seis días. Extraño… ¿verdad?

Sony Liberman 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar...

Sin perdón de Dios, se burlan del Santo Papa Francisco

Un diario que mayormente difunde mentiras a la población mexicana los llama periódicos de …