El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, protagonizó un nuevo choque discursivo con las cúpulas empresariales del país, luego de que el banco central aprobase entregar dinero de las reservas a bancos privados con el objetivo de promover créditos para las empresas afectadas por la epidemia del covid-19.

Un episodio en que el mandatario mexicano dejó claro que su prioridad es apoyar a los pobres, y su postura es impedir a toda costa que se repitan episodios como el rescate bancario, que tras más de 20 años de pagos ha dejado una deuda 76 % mayor a la que existía originalmente y representa una fuerte presión para las finanzas públicas. 

Pero, al mismo tiempo, algunos líderes empresariales han criticado la manera en que el presidente López Obrador «no ayuda, ni se deja ayudar» ante la debacle económica derivada del coronavirus.

Recursos del Estado para la banca y empresas

El pasado 21 de abril, el Banco de México anunció una serie de medidas para inyectar dinero y garantizar «el funcionamiento del sistema financiero«, con un monto de 750.000 millones de pesos (30.752 millones de dólares).

Una tercera parte de este dinero se entregará a bancos privados, para que estos a su vez otorguen créditos a las pequeñas y medianas empresas. El monto destinado a este rubro será de hasta 250.000 millones de pesos (10.250 millones de dólares), que saldrán de las reservas del organismo.

No se puede socializar las pérdidas y privatizar las ganancias

El plan del banco central busca «proveer liquidez para mejorar el funcionamiento de los mercados internos; fortalecer los canales de otorgamiento de crédito en la economía; y promover el comportamiento ordenado de los mercados de deuda y de cambios», según detalló el Banco de México en un comunicado

El total de los recursos que inyectará el banco central se implementará a partir del 30 de septiembre, con el objetivo de mantener estable al peso mexicano en un ambiente de turbulencia financiera provocado por la epidemia global de covid-19. Esta decisión, sumada a las medidas anunciadas por el Ejecutivo, representarán un 3,3 % del Producto Interno Bruto mexicano.

El Consejo Coordinador Empresarial, que aglutina a las organizaciones empresariales más grandes del sector privado en el país, celebró la medida del Banco de México y pidió al Gobierno federal otorgar beneficios fiscales para que las empresas puedan sortear la crisis.

Las medidas adoptadas por el banco central, sin embargo, fueron criticadas por el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien enfatizó su apoyo a la autonomía de este organismo pero, al mismo tiempo, pidió que dichos recursos se utilicen para las pequeñas empresas que así lo requieren, en lugar de rescatar con dinero público a grandes compañías, como ocurrió en el pasado.

«Ahora que el Banco de México ha decidido destinar unos fondos para apoyar a la pequeña, a la mediana empresa, hay que tener también mucho cuidado, que en efecto sea la pequeña y la mediana empresa, no vaya a ser para rescatar empresas que desde antes del coronavirus ya tenían problemas financieros», dijo el mandatario el pasado 27 de abril en su conferencia de prensa matutina.

«Nada más imagínense que empiecen a rescatar a empresas quebradas y que suceda lo que pasó: bancos quebrados, banqueros ricos. No, no se puede socializar las pérdidas y privatizar las ganancias», agregó el presidente.

El billonario rescate bancario que no termina

En este sentido, López Obrador recordó lo que pasó con el rescate bancario ocurrido en la década de 1990.

«No solo fue un rescate financiero a los de arriba, fue convertir las deudas privadas de unos cuantos en deuda pública. Eso nunca jamás se va a repetir», dijo López Obrador. 

Tras la crisis económica derivada por el llamado ‘efecto tequila’, a finales de 1994, el Congreso y el Gobierno mexicano, durante el sexenio del expresidente Ernesto Zedillo, decidieron rescatar a los bancos privados con dinero público.

En aquel entonces, López Obrador, quien figuraba como líder de la oposición, criticó fuertemente que se destinaran recursos públicos para rescatar a la banca privada, en algo que calificó como «el mayor saqueo en la historia del país».

A más de dos décadas de distancia, los mexicanos siguen pagando el elevado costo de salvar a los bancos.

En 1999 la deuda original del rescate bancario era de 601.341 millones de pesos (24.656 millones de dólares a precios actuales), según datos del Instituto para la Protección del Ahorro Bancario (IPAB).

Desde 1999 a 2018, los mexicanos han pagado un total de 2,68 billones de pesos (109.888 millones de dólares actuales) por el rescate bancario. Dicha cantidad, representa 4,4 veces el monto de la deuda original

Sin embargo, lejos de disminuir, la deuda ha crecido 76 % desde entonces, debido a que el monto que se destina cada año se utiliza para pagar intereses y un pequeño porcentaje de la deuda.

Para diciembre de 2019, la deuda del rescate bancario era de 1,06 billones de pesos (43.545 millones de dólares a precios actuales), según un análisis del Centro de Estudios de Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados. 

De acuerdo con el análisis de la Cámara baja, los recursos destinados cada año al pago de la deuda del rescate bancario «continúan siendo elevados y manteniendo un efecto importante sobre la economía y las finanzas públicas».

«Nos afectó dos décadas. Y además de eso, la corrupción, porque no solo fue el rescate, sino los abusos que se cometieron«, agregó López Obrador.

Un escenario que el Gobierno mexicano busca impedir con la crisis del covid-19 y que explica la renuencia del presidente mexicano para invertir recursos públicos en el rescate del sector privado.

¿Deuda con el BID?

Pero el asunto no quedó ahí, ya que el pasado 26 de abril, el Consejo Mexicano de Negocios anunció un acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para otorgar créditos por 12.000 millones de dólares a 30.000 pequeñas y medianas empresas mexicanas.

De acuerdo con el boletín emitido por el BID y la organización empresarial, dicho acuerdo cuenta «con el respaldo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público».

Una declaración que causó confusión y suscitó un nuevo choque entre el presidente López Obrador con las cúpulas empresariales. 

«Si no le cuesta al pueblo, adelante, porque si es a cargo del presupuesto no lo acepto, porque tenemos que rescatar a los que necesitan comer», dijo el mandatario.

Asimismo, el mandatario dijo no estar de acuerdo con el modo en que integrantes del sector empresarial buscan «imponer» su agenda al gobierno federal. 

«No me gusta mucho el modito de que se pongan de acuerdo y quieran imponernos sus planes, si ya no es como antes, cuando el poder económico y el poder político eran lo mismo», arremetió López Obrador. «Entonces, ¿cómo que se hace un acuerdo y que ahora Hacienda lo avale? ¿Y qué? ¿Nosotros estamos aquí de floreros, de adorno?», agregó.

López Obrador no ayuda ni se deja ayudar, pero sí miente

La declaración suscitó polémica y una aclaración por parte de Tomás Bermúdez, representante del BID en México, quien afirmó que el acuerdo «no implica deuda adicional para México ni ningún aval de la Secretaría de Hacienda», y que la participación de la dependencia federal solo será como asesor y acompañante.

Otro choque con el sector empresarial

Pero la polémica dio pie a que líderes del sector empresarial como Gustavo de Hoyos, dirigente de la organización patronal Coparmex, criticara que el presidente «no ayuda ni se deja ayudar, pero sí miente», asegurando que el programa no involucra recursos públicos. 

Un episodio más de los múltiples choques que ha tenido López Obrador con el sector privado a raíz de la epidemia del covid-19.

En las últimas semanas, el presidente ha librado choques verbales con sus opositores, quienes han criticado el plan de reactivación económica propuesto por el mandatario para afrontar la crisis económica derivada de la pandemia de coronavirus.

En días recientes, el mandatario salió a defender públicamente a Televisión Azteca, la segunda televisora más grande del país, que llamó a no hacer caso al Gobierno mexicano sobre los datos oficiales de contagios de covid-19. Esto aún cuando el medio de comunicación es propiedad del segundo hombre más rico de México, Ricardo Salinas Pliego, quien ha sido beneficiado con contratos gubernamentales durante el actual sexenio.

El presidente López Obrador también acusó que el 13 % de las empresas con actividad no esencial «no han cumplido con la suspensión temporal de actividades» por la pandemia de coronavirus.

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